Antes de convertirse en Amaral, Eva y Juan ya recorrían su propio camino musical. Dos artistas con el mismo impulso creativo: componer, interpretar y dar forma a canciones con identidad propia.
Ambos compartían pasión, talento y una visión musical que crecía a cada paso. Dos trayectorias paralelas que, sin saberlo, avanzaban hacia un destino común: encontrarse, crear juntos y transformar su música en una sola voz.